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´Fiestas patrias de Perú, materiales para docentes

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Fotos de próceres de la independencia peruana,
Vicente Guerrero, imagen de Tupac. Santiago Mariño, imagen de Mariano Melgar, Leoncio Prado


Vicente Guerrero


tupac peru

Santiago Mariño


Mariano Melgar

Manuel Lorenzo de Vidaurre

Leoncio Prado

Próceres de la Independencia Peruana - Imágenes. Próceres de la Independencia Peruana



Vamos pal norte chamigo.


Soportamos los calores
de salinas santiagueñas,
donde no crecen los pastos,
en una inmensa llanura
toda de sal y amargura.


Vamos pal norte nomás,
a la selva tucumana.
Las neblinas y las lluvias
nos empapan la montura,
ya vamos ganando altura.


Allí lo veo a Manuel:
Manuel Belgrano, señores,
que de un mundo de doctores
pasó al de la guerra cruda
sin que lo frene una duda.


Vamos pal Norte, valientes
Vamos pal Norte, no más…


El sueño de San Martín (Oda)


Sueñe, sueñe, don José,
su sueño libre de guerras.
Sueñe esta bendita tierra
sembrada por buenas manos:
Vides, manzanas y granos
surgiendo de entre las piedras.


Sueñe, sueñe, general,
sueñe el sueño de su vida.
Sueñe su patria crecida,
con salud y educación,
con trabajo y con pasión.
Un buen sueño no se olvida.


Sueñe usted, Gran Capitán,
de Chile Libertador
y del Perú Protector.
Sueñe, Santo de la Espada,
sueñe, Padre de la Patria,
con un futuro mejor.


San Martín cruza los Andes (Marcha)


Cruzar los Andes es cosa
difícil para cualquiera,
para llegar a la cima
no alcanzan las escaleras.


Hay senderos muy angostos,
no hay caminos, no hay carteles,
hasta las mulas reculan,
no hay comedores ni hoteles.


Porta noticias:
Quedan tres mil novecientos noventa y nueve mulas, señor.
(Otra mula se desbarranca, acompaña con sonido de trompeta)
Tres mil novecientos noventa y ocho…
(Otra mula se desbarranca, acompaña con sonido de trompeta)
Tres mil novecientos noventa y siete.


Hay que dormir al sereno
con las estrellas por techo,
con frazaditas de nube
y ásperas piedras por lecho.


Hielo y nieve por la noche,
vientos y sol por el día.
¡Pucha que es larga y difícil
esta brava travesía!


¡Pero todo tiene fin,
las alegrías y penas.
Ha llegado San Martín
hasta la tierra chilena!


Porta noticias:
Jamás la historia del hombre ofreció tan grande hazaña.
Un ejército imponente cruzando tales montañas.
Hay que sacarse el sombrero por todos aquellos hombres
¡Uno por uno, señores, sin que sepamos sus nombres!


José:
¡Ejército de Los Andes!
Allá está nuestro enemigo.
Ataquemos con firmeza
¡Por la victoria, chamigos!


Con valentía y arrojo
se enfrentan con el realista.
Tienen sobre el horizonte
la libertad a la vista.


Se imponen en Chacabuco,
sufren en Cancha Rayada
¡Nunca se gana una guerra
hasta que no está ganada!


Y así, tras dura batalla,
el héroe de Yapeyú
grita triunfante
¡Victoria!


En el valle de Maipú.


¡Chile es libre, americanos!
¡Vayamos para el Perú!


Guayaquil (payada pampeana/caribeña)


Bolívar:
Bienvenido San Martín
a mi tierra colombiana.
Mire qué linda mañana.
¿Cómo anda todo por Lima?
¿Y cómo está su Argentina,
tierra que tanto usted ama?


José:
Las cosas no van muy bien,
estimado don Simón.
Argentina es un tifón
por una guerra entre hermanos
y realistas y peruanos
hacen de Lima un fogón.


Juntémonos, general.
A sus órdenes me ofrezco:
Con un ejército fresco
que usted nos quiera brindar
¿Qué español podrá ganar?
Vamos a darles el pesto.


Bolívar:
Qué problema, don José.
Es como un dolor de panza.
No sobran hombres ni lanzas,
pero negarme, jamás.
Tome mil hombres, no más,
aunque no sé si le alcanza.


José:
eje nomás, general,
ya veré lo que decido.


(Sale Bolívar)
No he de darme por vencido,
pero si estorbo en Perú
no he de hacer como el ñandú,
y pondré el pecho al destino.



Vamos pal norte chamigo.


Soportamos los calores
de salinas santiagueñas,
donde no crecen los pastos,
en una inmensa llanura
toda de sal y amargura.


Vamos pal norte nomás,
a la selva tucumana.
Las neblinas y las lluvias
nos empapan la montura,
ya vamos ganando altura.


Allí lo veo a Manuel:
Manuel Belgrano, señores,
que de un mundo de doctores
pasó al de la guerra cruda
sin que lo frene una duda.


Vamos pal Norte, valientes
Vamos pal Norte, no más…


El sueño de San Martín (Oda)


Sueñe, sueñe, don José,
su sueño libre de guerras.
Sueñe esta bendita tierra
sembrada por buenas manos:
Vides, manzanas y granos
surgiendo de entre las piedras.


Sueñe, sueñe, general,
sueñe el sueño de su vida.
Sueñe su patria crecida,
con salud y educación,
con trabajo y con pasión.
Un buen sueño no se olvida.


Sueñe usted, Gran Capitán,
de Chile Libertador
y del Perú Protector.
Sueñe, Santo de la Espada,
sueñe, Padre de la Patria,
con un futuro mejor.


San Martín cruza los Andes (Marcha)


Cruzar los Andes es cosa
difícil para cualquiera,
para llegar a la cima
no alcanzan las escaleras.


Hay senderos muy angostos,
no hay caminos, no hay carteles,
hasta las mulas reculan,
no hay comedores ni hoteles.


Porta noticias:
Quedan tres mil novecientos noventa y nueve mulas, señor.
(Otra mula se desbarranca, acompaña con sonido de trompeta)
Tres mil novecientos noventa y ocho…
(Otra mula se desbarranca, acompaña con sonido de trompeta)
Tres mil novecientos noventa y siete.


Hay que dormir al sereno
con las estrellas por techo,
con frazaditas de nube
y ásperas piedras por lecho.


Hielo y nieve por la noche,
vientos y sol por el día.
¡Pucha que es larga y difícil
esta brava travesía!


¡Pero todo tiene fin,
las alegrías y penas.
Ha llegado San Martín
hasta la tierra chilena!


Porta noticias:
Jamás la historia del hombre ofreció tan grande hazaña.
Un ejército imponente cruzando tales montañas.
Hay que sacarse el sombrero por todos aquellos hombres
¡Uno por uno, señores, sin que sepamos sus nombres!


José:
¡Ejército de Los Andes!
Allá está nuestro enemigo.
Ataquemos con firmeza
¡Por la victoria, chamigos!


Con valentía y arrojo
se enfrentan con el realista.
Tienen sobre el horizonte
la libertad a la vista.


Se imponen en Chacabuco,
sufren en Cancha Rayada
¡Nunca se gana una guerra
hasta que no está ganada!


Y así, tras dura batalla,
el héroe de Yapeyú
grita triunfante
¡Victoria!


En el valle de Maipú.


¡Chile es libre, americanos!
¡Vayamos para el Perú!


Guayaquil (payada pampeana/caribeña)


Bolívar:
Bienvenido San Martín
a mi tierra colombiana.
Mire qué linda mañana.
¿Cómo anda todo por Lima?
¿Y cómo está su Argentina,
tierra que tanto usted ama?


José:
Las cosas no van muy bien,
estimado don Simón.
Argentina es un tifón
por una guerra entre hermanos
y realistas y peruanos
hacen de Lima un fogón.


Juntémonos, general.
A sus órdenes me ofrezco:
Con un ejército fresco
que usted nos quiera brindar
¿Qué español podrá ganar?
Vamos a darles el pesto.


Bolívar:
Qué problema, don José.
Es como un dolor de panza.
No sobran hombres ni lanzas,
pero negarme, jamás.
Tome mil hombres, no más,
aunque no sé si le alcanza.


José:
eje nomás, general,
ya veré lo que decido.


(Sale Bolívar)
No he de darme por vencido,
pero si estorbo en Perú
no he de hacer como el ñandú,
y pondré el pecho al destino.




Vamos pal norte chamigo.


Soportamos los calores
de salinas santiagueñas,
donde no crecen los pastos,
en una inmensa llanura
toda de sal y amargura.


Vamos pal norte nomás,
a la selva tucumana.
Las neblinas y las lluvias
nos empapan la montura,
ya vamos ganando altura.


Allí lo veo a Manuel:
Manuel Belgrano, señores,
que de un mundo de doctores
pasó al de la guerra cruda
sin que lo frene una duda.


Vamos pal Norte, valientes
Vamos pal Norte, no más…


El sueño de San Martín (Oda)


Sueñe, sueñe, don José,
su sueño libre de guerras.
Sueñe esta bendita tierra
sembrada por buenas manos:
Vides, manzanas y granos
surgiendo de entre las piedras.


Sueñe, sueñe, general,
sueñe el sueño de su vida.
Sueñe su patria crecida,
con salud y educación,
con trabajo y con pasión.
Un buen sueño no se olvida.


Sueñe usted, Gran Capitán,
de Chile Libertador
y del Perú Protector.
Sueñe, Santo de la Espada,
sueñe, Padre de la Patria,
con un futuro mejor.


San Martín cruza los Andes (Marcha)


Cruzar los Andes es cosa
difícil para cualquiera,
para llegar a la cima
no alcanzan las escaleras.


Hay senderos muy angostos,
no hay caminos, no hay carteles,
hasta las mulas reculan,
no hay comedores ni hoteles.


Porta noticias:
Quedan tres mil novecientos noventa y nueve mulas, señor.
(Otra mula se desbarranca, acompaña con sonido de trompeta)
Tres mil novecientos noventa y ocho…
(Otra mula se desbarranca, acompaña con sonido de trompeta)
Tres mil novecientos noventa y siete.


Hay que dormir al sereno
con las estrellas por techo,
con frazaditas de nube
y ásperas piedras por lecho.


Hielo y nieve por la noche,
vientos y sol por el día.
¡Pucha que es larga y difícil
esta brava travesía!


¡Pero todo tiene fin,
las alegrías y penas.
Ha llegado San Martín
hasta la tierra chilena!


Porta noticias:
Jamás la historia del hombre ofreció tan grande hazaña.
Un ejército imponente cruzando tales montañas.
Hay que sacarse el sombrero por todos aquellos hombres
¡Uno por uno, señores, sin que sepamos sus nombres!


José:
¡Ejército de Los Andes!
Allá está nuestro enemigo.
Ataquemos con firmeza
¡Por la victoria, chamigos!


Con valentía y arrojo
se enfrentan con el realista.
Tienen sobre el horizonte
la libertad a la vista.


Se imponen en Chacabuco,
sufren en Cancha Rayada
¡Nunca se gana una guerra
hasta que no está ganada!


Y así, tras dura batalla,
el héroe de Yapeyú
grita triunfante
¡Victoria!


En el valle de Maipú.


¡Chile es libre, americanos!
¡Vayamos para el Perú!


Guayaquil (payada pampeana/caribeña)


Bolívar:
Bienvenido San Martín
a mi tierra colombiana.
Mire qué linda mañana.
¿Cómo anda todo por Lima?
¿Y cómo está su Argentina,
tierra que tanto usted ama?


José:
Las cosas no van muy bien,
estimado don Simón.
Argentina es un tifón
por una guerra entre hermanos
y realistas y peruanos
hacen de Lima un fogón.


Juntémonos, general.
A sus órdenes me ofrezco:
Con un ejército fresco
que usted nos quiera brindar
¿Qué español podrá ganar?
Vamos a darles el pesto.


Bolívar:
Qué problema, don José.
Es como un dolor de panza.
No sobran hombres ni lanzas,
pero negarme, jamás.
Tome mil hombres, no más,
aunque no sé si le alcanza.


José:
eje nomás, general,
ya veré lo que decido.


(Sale Bolívar)
No he de darme por vencido,
pero si estorbo en Perú
no he de hacer como el ñandú,
y pondré el pecho al destino.

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